La calidad importa más que la cantidad
Socializar no significa exponer al cachorro a todo de golpe. Busca experiencias agradables y controladas, con posibilidad de retirarse. Una experiencia que provoca miedo intenso no es un logro por haberla completado.
Personas y perros
Permite acercamientos tranquilos sin obligar a que lo toquen. Elige perros conocidos, sanos y de comportamiento apropiado. Observa el lenguaje corporal de ambos y evita encuentros multitudinarios si no puedes controlar el entorno.
Sonidos y superficies
Introduce sonidos a volumen bajo y diferentes superficies con agarre. Premia explorar voluntariamente. Aumenta la intensidad de manera gradual. Si el cachorro se paraliza o intenta escapar, reduce la dificultad y dale distancia.
Coordina con su salud
Consulta al veterinario cómo equilibrar socialización temprana y prevención de infecciones. Puedes trabajar experiencias en casa, visitas controladas y entornos limpios. Ante miedo persistente, busca apoyo profesional antes de que se consolide.


